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lunes, 10 de enero de 2011

C. Spencer Yeh / Lasse Marhaug | The Elementary Particles

C. Spencer Yeh / Lasse Marhaug | The Elementary Particles (2008)




El ruido, simulacro de muerte

(…) el ruido no existe en sí mismo, sino en relación con el sistema en el que se inscribe (… ) Remite por lo tanto, en todas las culturas, a la idea de alarma, de blasfemia, de calamidad. ‘He aquí que haré caer sobre este lugar una desgracia que aturdirá los oídos de quienquiera oiga hablar de ella’ (Jeremías, 19, 9). ‘Cuando los tambores de la resurrección resonaron, se taparon los oídos aterrorizados’ (Al Din Runir, Divani, Shansi Tabriz).

En su realidad biológica, el ruido es un medio de hacer daño. Más allá de un límite, se convierte en un arma inmaterial de muerte. (…)

Arma de muerte, lo ha llegado ser gracias a la tecnología industrial. Pero, así como la muerte no es más que un exceso de vida, el ruido ha sido percibido también como fuente de exaltación, forma de droga, capaz de curar picaduras de tarántula o, según Boissieu de Sauvage (en su Nosologie méthodique), terapia de ‘14 formas de melancolía’."

Jacques Attali, Ruidos: Ensayo sobre la economía política de la música, México, Siglo veintiuno editores, págs 44 y 45.

“–The Weakest Animal, However, Can Generally Avoid Combat By Adopting Such Submissive Postures As Crouching Or Presenting The Rump

–In Contemporary Western Society, Death Is Like White Noise To A Man In Good Health - It Fills His Mind When His Dreams And Plans Fade"

C. Spencer Yeh & Lasse Marhaug, The Elementary Particles.

Un saludo.

martes, 18 de mayo de 2010

CoH Plays Cosey | CoH Plays Cosey


CoH Plays Cosey | CoH Plays Cosey (2008)



Cosey Fanni Tutti, 1976, Womans Roll, A.I.R Gallery, London, UK.

“En persia vi que la poesía está hecha para incorporarse a la música y para entonarse o cantarse -por una sola razón- porque funciona.

Una combinación propicia de imagen y melodía sumerge a la audiencia en un hal (algo entre un estado de ánimo estético/emotivo y un trance de hiperconsciencia), arrebatos de llanto, posesiones de baile; una respuesta física mensurable al arte. Para nosotros el eslabón entre la poesía y el cuerpo se perdió con la era bárdica; leemos bajo la influencia de un anestésico gas cartesiano.

En el norte de la India hasta la recitación no musical provoca ruido y movimiento, cada buen pareado se aplaude, “;Wa! ;Wa!” con gesticulación elegante, arrojando rupias; mientras nosotros escuchamos poesía como si fuéramos una especie de cerebro de ciencia ficción en un bote; todo lo más una risita forzada o una mueca, vestigio de un rictus simiesco; el resto del cuerpo en algún otro planeta.

En el Este los poetas son a veces encarcelados -una especie de cumplido, ya que sugiere que el autor ha hecho algo al menos tan real como el robo o la violación o la revolución-. Aquí a los poetas se les permite publicar absolutamente cualquier cosa; una especie de castigo en efecto, prisión sin paredes, sin ecos, sin existencia palpable; reino de las sombras de la publicación, o del pensamiento abstracto; un mundo sin riesgo ni eros.

Así es que la poesía está muerta una vez más; e incluso si la momia de su cadáver retiene alguna de sus propiedades curativas, la auto resurrección no es una de ellas.

Si los legisladores rehúsan considerar los poemas como crímenes, entonces alguien tendrá que cometer crímenes que sirvan la función de la poesía, o textos que posean la resonancia del terrorismo. Reconectar a cualquier precio la poesía al cuerpo. No crímenes contra los cuerpos, sino contra las ideas (y contra las ideas en las cosas) que son mortales y sofocantes. No estúpido libertinaje sino crímenes ejemplares, crímenes estéticos, crímenes pasionales.

En Inglaterra ciertos libros pornográficos están todavía prohibidos. La pornografía tiene un efecto físico mensurable sobre sus lectores. Al igual que la propaganda es capaz de cambiar vidas al descubrir verdaderos deseos.

Nuestra cultura produce mucha de su pornografía a partir de un odio hacia el cuerpo –pero el arte erótico se convierte en un mejor vehículo para la estimulación del ser/la conciencia/la dicha—como en ciertas obras de oriente. Una especie de porno tántrico occidental puede ayudar a galvanizar el cadáver, a hacerlo brillar con algo del atractivo del crimen.

América tiene libertad de expresión dado que todas las palabras son consideradas igualmente triviales. Sólo las imágenes cuentan; a los censores les fascinan los retazos de muerte y mutilación pero retroceden horrorizados a la vista de un niño masturbándose; aparentemente experimentan esto como una invasión de su validez existencial, de su identificación con el Imperio y los más sutiles de sus gestos.

No hay duda que ni el porno más poético haría jamás revivir el cuerpo sin rostro para que cantara y bailara (como el pájaro-Caos chino) pero imagínate un guión para una película de tres minutos que transcurre en una mítica isla de niños fugitivos que habitan las ruinas de viejos castillos o construyen cabañas tótem y nidos ensamblados con chatarra; una mezcla de animación, efectos especiales, infografía y vídeo en color; editado con el dinamismo de un anuncio de comida rápida… pero misteriosos y desnudos, plumas y huesos, tiendas cosidas con cristal, perros negros, sangre de paloma; flashes de miembros ámbar enredados en las sábanas; caras enmascaradas de estrellas besando suaves pliegues de piel; piratas andróginos, rostros náufragos de colombinas durmiendo sobre flores de muslo blanco; graciosos chistes guarros de meado, lagartos amaestrados bebiendo a lengüetadas leche derramada; break dancing en cueros; bañera victoriana con patos de goma y meteduras de pata rosa; Alicia en ganja…

…punk reggae atonal adaptado a gamelán, sintetizador, saxofón y percusión; letras de boogie eléctrico cantadas por un etéreo coro de niños; letras ontológico anarquistas, un cruce entre Hafez y Pancho Villa, Li Po y Bakunin, Kabir y Tzara; llámalo “;CAOS, el video musical!”

No… seguramente tan sólo es un sueño. Demasiado caro de producir, y además ; quién lo vería? Desde luego no a los niños a los que pretendía seducir. La TV pirata es una futil fantasía, el rock sólo es otra mercancía; olvida pues la elegante gesamtkunstwerk. Siembra un parque de recreo con obscenos folletines incendiarios; pornopropaganda, un chiflado samizdat para liberar el deseo de su yugo.”

Hakim Bey, Pornografía

Un saludo, O SFa